Se mueve

Se me mueve la vida desde adentro como un par de sonrisas locas e inesperadas. Se me alborota la piel, la carne, los huesos…de bien adentro, me danza el alma. Mariposas vuelan por las venas al descubierto, me besan, me tocan y golpean de poco a poquito. Está dentro, muy dentro de mí la vida misma, el amor transformado en carne, en locura…en magia.

Anoche se me movió la vida desde adentro, la carne hecha alegría, hecha sueño. Dándome toques y aleteando como las más hermosas flores bailan con el más puro de los vientos. Cuan sublime el sentirte tan mio, tan tierno, tan todo, tan cierto. Desde adentro se me mueve la vida misma con suaves y dulces besos en aquella piel media vacía que habitas en aumento.

¡Desde anoche se me mueve el mundo, se me mueve el cielo!

Memorias de viaje… (Junio 2016)

 

Detengo el vuelo para observarme las raíces. Algunas hojas caen suavemente golpeando el suelo de cemento que arde bajo mis pies. Otras, en cambio, florecen. Renacen con el sol golpeándome la piel que se me transforma. Renacen con el viento soplando sutilmente mi rostro desnudo y limpio. Ando despeinada, libre y ante los demás, sola. Pero me acompaño yo. Me acompaño para guardarme en lugares, para crecer en vida, para almacenar recuerdos y superar pasados, correr de vicios y entender promesas.

Te pienso

Veo la lluvia caer a toda prisa martillando la noche con indiferencia. Sus colores se apagan tortuosamente entre hilos de cristal que caen y sus aires efímeros…Y yo, mujer de cándidos huesos te pienso. Entre el sollozo indiferente de mis latidos y el llanto del cielo, en esta oscura habitación te estoy recordando. Jugando con la ironía que nos define, hoy te imagino completamente mío con el susurro de tu voz calmando mi cobardía. Me quiebra el olor a tierra mojada y el compás de las gotas correteando por los cristales. Mientras yo, mujer de piel ardiente te pienso…Y te pienso tan cerca que es absurdo. La memoria vacía del sabor de tu piel me tortura el alma en un infinito vaivén de locura, y aquellos labios que perdieron su camino hacia mis besos me insisten en recuerdos que hoy son recuerdos sin haber sido nuestros. Y mientras la lluvia humedece el suelo de madera, yo te imagino presente, latente y perfecto; como la tierra mojada que me inunda los pies cuando se me antoja salir a recordarte. Y viajando entre aquella historia sin historias que fuimos; Yo, mujer de pasión honda te estoy pensando…Y te pienso tan dentro que es pecado.

El hombre que yo amo.

El hombre que yo amo es una persona transparente. Es caballeroso clásico pero también olvida. La vida nos ha regalado momentos buenos y algunos muy difíciles, pero siempre puedo encontrarme y verme hermosa en su mirada profunda. El hombre que yo amo no tiene todo el dinero del mundo pero nos cuida para que no falte nada y me consciente mucho más de lo que debería.

El hombre que yo amo me sujeta fuerte cuando lloro y aunque también corran sus lágrimas se hace el fuerte para protegerme. El hombre que yo amo hace cualquier payasada solo para hacerme reír porque sabe que es una de las cosas que más disfruto en la vida. El hombre que yo amo me observa hipnotizado cada vez que me mira, y me besa tiernamente como si fuera una pieza de arte frágil. El hombre que yo amo me coloca en la acera y camina del lado de la calle para evitarme cualquier peligro. Me sujeta fuerte al cruzar la calle y me permite entrar primero a cualquier lugar a dónde lleguemos.

El hombre que yo amo me ve hermosa todo el tiempo y siempre me lo hace sentir con una palabra o un beso. El hombre que yo amo cree en mis sueños con los ojos cerrados, me alienta y me da las herramientas para lograrlos. El hombre que yo amo respeta mis convicciones y mi manera de pensar, y no acostumbra a criticarla o intentar cambiarla. El hombre que yo amo es callado, discreto y tranquilo, pero sus pocas palabras son correctas y precisas. Con sus ojos me muestra el mundo entero.

El hombre que yo amo tiene defectos y yo los amo con todas mis fuerzas porque me enseñan que es humano y que es verdadero. El que me acepte tal y como soy con mis defectos me hace amarlo aun más que cuando disfruta de mis virtudes. El hombre que yo amo es completamente transparente, sincero y extremadamente sensible. No es aventurero ni poeta ni modelo, es un hombre. Un hombre de esos que llena la palabra a cabalidad sin quedársele algún espacio fuera. Es una roca dónde anclé mi alma y él la aseguró por toda la vida.

El hombre que yo amo es perfecto en mis ojos; Es amante, es amigo, compañero y soporte. Yo lo amo y él me ama como al aire que respiramos cada segundo para vivir. El es esa parte que me completa, esa parte de nuestro balance que nos mantiene en tierra mientras yo vuelo. El hombre que yo amo lo amo desde los pies a la cabeza con sus defectos y virtudes…En mis ojos es la más perfecta pieza.

¿Ser o sentir?

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Se  me ha vuelto una costumbre cada vez que frecuento un lugar de adultos tener que presentar identificación para demostrar que tengo la de edad requerida. No voy a negar que en cierto modo resulta halagador tener que discutir la edad que tengo. Pero a veces trato de analizar cuáles son los criterios que utilizan para dudar de cuán adulto o joven se es. Todavía no me queda claro si solo es algo físico o  todo depende de la actitud. Tengo que aceptar que indiscutiblemente vernos jóvenes físicamente siempre será una característica bien agradecida pero, ¿Cómo saber qué define la juventud o la falta de ella?  En vista de que al parecer hasta en el supermercado necesitan corroborar mi edad, llevo días dándole vueltas al tema en mi cabeza y me pregunto: ¿CUÁL ES LA DIFERENCIA ENTRE VERSE JOVEN Y SENTIRSE?…

Verse joven para el mundo puede significar  la manera en que nos vestimos, el cuidado de la piel que llevamos, la silueta que tenemos, la manera de arreglarnos, nuestras facciones y en algunos casos tontos la estatura. Si por un momento nos enfocamos en que son éstas características físicas las que definen nuestra juventud tendremos que aceptar que la juventud no solo caduca, sino que lo hace lentamente. ¿Será realmente tan importante una juventud que se va agotando poco a poco al pasar los años? Somos seres humanos de carne y hueso y eso nos hace vulnerables al tiempo, nos obliga a vivir de prisa y bajo estándares limitados. Estándares de apariencias como único fin, que no nos dan sabiduría pero nos quitan libertad. Verse joven es algo que un espejo podría decirnos, algo que un vestido puede resaltar o que un maquillaje puede exponer por un tiempo limitado.  No es más que una etapa que pasará por nuestro cuerpo, sin embargo siempre tiene la opción de quedarse en nuestra alma. Quizás podamos aparentar ser diez años menos o diez años más… ¿Pero seremos capaces de sentirnos así?

Yo soy de las que prefiere pensar que la juventud es algo que puede mirarse en un espejo pero que solo  puede VERSE a través del alma. Reír a menudo por chistes graciosos y también por tonterías de la vida nos hace disfrutar descomunalmente cada segundo de existencia. Tener ilusiones más allá de los fracasos vividos nos hace fuertes y nos mantiene sedientos de nuevas aventuras y descubrimientos. Ser una persona auténtica en cualquier circunstancia es sentirse joven, sin filtros ni apariencias. Ver la vida en colores nos abre las puertas de la imaginación que no tiene límites. Disfrutar lo más mínimo y ser espontáneos nos hace eternos. Verse joven es solo un placer limitado que solo se disfruta si se tiene el alma joven, porque el cuerpo conoce de arrugas, sin embargo el alma se alberga en la autenticidad.  Eso es lo que otros pueden ver en nosotros porque la edad del alma puede reflejarse en nuestra actitud,  en la mirada, la sonrisa, el trato hacia los demás y la sencillez. De esa manera es que  proyectamos en el exterior lo que está sucediendo dentro de nosotros. Muchos insisten en el famoso cliché de la fuente de la juventud sin entender cuan capaces somos de hacer correr el agua desde adentro hacia afuera. Les confieso que no he podido evitar sonreír cada vez que dudan de mi edad, porque me fascina pensar que proyecto la manera en que soy y me siento; un alma joven, sencilla y auténtica, y que de esa manera se note, me enloquece.

 

 

De la boda a la vida

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Dicen que la mayoría de las mujeres soñamos con vestirnos de novia y tener una boda algun día. Hay personas que condenan estos deseos y los tildan de superficiales, yo no creo que lo sean y claro, es mi opinión. Las mujeres casi siempre somos tan ‘femeninamente risueñas’ que la idea de poseer el amor de un  buen hombre que nos ame incondicionalmente y quiera esperarnos en el altar con una sonrisa, vivir  con nosotras todos los días y  formar una familia, nos lleva a una utopía rosada interminable en nuestras cabezas.

No está mal a mi entender, no está mal saber lo que uno como mujer quiere y merece.  Ahora, el problema es que a veces algunas mujeres quieren llevar esta fantasía que es válida a una realidad falsa. Muchas mujeres confunden la felicidad con alegría, la química con el amor y el sexo con la incondicionalidad de una pareja y  ahí PUM! las tienes planificando cenas de compromiso, bodas y hasta los nombres de los hijos que tendrán. Voy a ser sincera con ustedes, yo no creo en la buena o mala suerte en el amor. Contrario a lo que otros digan, para mí el amor no sucede de la nada ni aparece sin ser llamado ni nada por el estilo y si así lo sientes es porque posiblemente no es amor real sino química o armonía quizás. Claro, para el amor necesitamos tener química,pero nosotros escogemos de quién os enamoramos, porque todos tenemos la capacidad biológica (se supone)  de pasar por un proceso de analización antes de tomar una decisión, una cosa es que te guste y por que te guste tomas la decisión de conocerlo más a fondo y luego enamorarse y otra muy diferente es tener «química» por que se gustan de primera intención y ya pensar en dos meses que son el uno para el otro y pensar en boda. Estos son momentos del noviazgo que se dan cuando se está en la etapa del ‘enchule’ o sea, durante el primer año.

Lo cierto es que la idea del matrimonio siempre estará en nuestro ‘chip’ interno por más moderno que se piense uno que es. Hay que respetar dicha institución y no prostituirla ni denigrarla. Para eso debemos saber con quién casarnos. Este proceso de selección no es fácil y tampoco durará poco tiempo conlleva tiempo, experiencias, alegrías, tristezas y pruebas, muchas pruebas. Si, hay parejas que con muy poco tiempo de noviazgo se casan y duran treinta años de casados, mis padres son un buen ejemplo. Pero son EXCEPCIONES A LA REGLA. Además de que puede resultar más complicado. El proceso de conocerse es algo que jamás, jamás debe omitirse y me refiero a que  al menos duren en éste proceso más de un año, al menos deben dejar pasar el tiempo del famoso ‘enchule’. Chicas, en este tiempo recuerden observar cada uno de sus movimientos, acciones, reacciones, gustos, planes, deseos, hobbies, todo lo que puedan porque su pareja siempre va a darles señales y esto solo ocurrirá con el pasar del tiempo. Cuándo vaya pasando la etapa de ‘enchule’ y ya no necesiten verse con el deslumbramiento y la fascinación que provoca esa etapa y sigan amándose de forma desinteresada y hayan hecho los cambios pertinentes de lo que a cada uno les inquietaba, entonces, estarán pasando a otra.

Si tu piensas que tu pareja tiene actitudes, manías, inquietudes que definitivamente NO te gustan, te hacen sentir menos o simplemente no van con lo que tu quieres o mereces, POR FAVOR! no pienses que al casarse todo será diferente, ni que porque como vivirán juntos y pasarán más tiempo juntos él cambiará esos detalles, NO! no va a pasar. Si eso te sucede amiga, resuelve esos problemas ahora, de lo contrario NO TE CASES. Por que a veces las mujeres por «tener una boda» olvidan lo realmente importante, lo que estará sucediendo en su vida personal y de pareja, lo que de ahora en adelante ella va a tener que cuidar y a respetar. No pierda su tiempo y dinero si no está segura, no digas después que no lo sabías, una mujer siempre sabe en su interior si lo que está haciendo está bien o no. No fuerce la situación,  si un hombre está listo y seguro de formar un matrimonio contigo el te lo dejará saber, no lo obligues directa y mucho menos  indirectamente.

El matrimonio es una institución y hay que respetarla, no se llega a ella por capricho ni por amarrar a alguien, el matrimonio es un compromiso con una personas para dar el cien por ciento de cada uno y estar dispuestos a sobrepasar lo que sea, si tu eres una persona débil emocionalmente hablando y no te gustan las obligaciones o te gusta hacer lo que quieras y cuándo quieras, NO TE CASES! Lastimarás severamente a tu pareja además de hacerlo perder el tiempo. El matrimonio no es para cuándo se está alegre, se tiene dinero y se sale mucho a ‘parisear’,  el matrimonio está para poner frente si se pone algo mal entre ambos o en el hogar. Es tener el coraje, la madurez y la valentía para arreglarlo todo, no para salir corriendo en el primer problema o cuándo caigan en la primera rutina, que es inevitable, leánlo bien, INEVITABLE!

Muchas mujeres se empeñan en estar con parejas que tienen cosas que no les gustan y pretenden cambiarlos, NO, no van a hacerlo, mucho menos dentro de un matrimonio. Permitan que el resuelva sus problemas solo, que se los demuestre y entonces sabrás lo que es capaz de hacer por tí y podrá merecer tu amor. Pero no mientras estan juntos porque puede ser perjudicial para la relación o para tí.  Por último quiero hablar de las mujeres con baja autoestima, con alto nivel de inseguridad y pobre salud emocional, que pretenden casarse con el hombre que «hace magia», sí, hacen magia con ellas, las embrujan y se ponen brutas, egoístas y rebeldes. Ellos les dan señales y señales y ellas prefieren hacerse de la vista larga porque creen que ellos son el amor de su vida porque les dice cosas bonitas (método más antiguo y de poco esfuerzo que el  hombre utiliza para cazar a su presa) , cosas bonitas que solo se quedan en palabras y no las demuestran nunca. Ellas le permiten que le falte el respeto directa y/o indirectamente. Dejan atrás todo lo verdadero y real en su vida, oportunidades, sueños, dinero y amistades por seguirlos sin siquiera un norte en el camino, sin nada claro ni estable. Lastiman a su familia o la abandonan y no los involucran en su relación ni tampoco le exigen a ellos que lo haga, y permiten que él se aproveche de ella y su familia sin siquiera darse cuenta. Piensan que todo esta bien mientras el les dé un poco de atención para sentirse completas armando en su interior una historia que justifique el estar a su lado. Y se convencen ellas mismas  de que él, no importa que lo que diga no concuerde con sus actos, es el amor de su vida. Toman malas deciciones a favor de él sin ver como le perjudicarian a ellas mismas. Y aún así, en su utopía de salud emocional deficiente pretenden tener una boda de ensueños con ese hombre para divorciarse en menos de dos años y decir que han tenido mala suerte en el amor y que no sabían que el fuera a cambiar así de pronto, de la nada. Comienzan a desacréditar el matrimonio, Mujeres, el problema son ustedes, por favor no pretendan denigrar el matrimonio. Antes de intentar ser la novia más fina y exclusiva con una fiesta espléndorosa recuerden que las bodas son una fiesta más, el matrimonio es una nueva vida que desde ese día comienza.

Las mujeres sí soñamos con una boda, un vestido blanco, un buen hombre que nos ame esperando por nosotras en el altar pero queremos que sea para siempre y lo más real y puro posible. Todas podremos desearlo sin saber lo que esto implica. Más allá de la fiesta, al amanecer después de la noche de bodas llega la vida. Y la realidad toca a nuestra puerta. Recuerden.

Carga con las huellas

La vida tiene mil formas de aprendizaje que nos llevan en un viaje de altas y bajas en el que salimos a flote de la misma manera en que podemos sucumbir. Yo, personalmente he formado la hipótesis clara de que Dios trabaja con nosotros de forma anónima. Cuando no crees en tí o te sientes débil; él comienza a enviarte pruebas.

Pruebas fáciles y/o difíciles. Pruebas que nos marcarán para bien o mal y para siempre. Lo que sucede es que  el ser humano tiende a darle  más importancia a las pruebas difíciles. Nos fijamos en las que nos hacen llorar, enojar y a veces sucumbir en depresiones. Esas que nunca entendemos en ese preciso momento, y que se llevan lo más oscuro  de nosotros. Esas que marcan tan fuerte que a veces sentimos que se nos arruga la piel de forma literal.  Ahí, en esas en las que nos arrodillamos y clamamos al Señor. Ahí, en esas en las cuales tenemos la costumbre de cuestionarle: ¿Por qué me está pasando esto? ¿Por qué a mí?  En esas en las que  si alzamos la vista en algún momento, es para ver a qué o a quién se le puede adjudicar la culpa de lo que nos sucede. No es fácil, nadie dijo que lo sería y nunca lo será. Somos seres humanos y nos duele hasta en los huesos la impotencia. LA IMPOTENCIA, la peor de las malas sensaciones. La madre de las frustraciones. Sufrir por algo y no poder cambiarlo, marca.  Lacera nuestro ánimo, nuestro cuerpo y nuestra alma. Y cargamos con todas esas heridas, superficiales y/o profundas el resto de nuestra vida porque entendemos, o más bien nos dijeron que son procesos naturales de la vida que nos hacen madurar, y sí, tienen razón, solo si se entienden y se canalizan de la forma correcta, porque de lo contrario; nos dañaran más de los que nos beneficien.  El ser humano suele asumir que es una etapa normal de vida, pero, ¿Ustedes nunca se han preguntado por qué existe la impotencia? ¿Por qué hay que pasar todas estas pruebas?

Yo sí, me lo he preguntado más de una vez. Me lo pregunté cada vez que caí sin entender el por qué de lo que sucedía y cuestioné a Dios. No se trata de buscar el qué o quién fué lo que ocasionó el que esté pasando por esa prueba. Es más sencillo, tenía algo que aprender, TENIA ALGO QUE APRENDER. Puede parecer cruel en algunos casos e imposible de aceptar que Dios dé lecciones de vida haciendo sufrir tanto. Pero no nos vayamos tan literal, Dios nunca quiere causarnos tristezas ni sufrimiento. Dios no le envía NADA a nadie que no lo puede soportar y que no sea para hacerlo más fuerte, emocional y espiritualmente. Algunos se sienten perdidos en la vida sin poder encontrar el rumbo, otros no confian en ellos mismos, otros creen que no valen nada y que por ende nada merecen, y otros pocos que piensan que todo es su culpa, entre muchos otros casos.  Ahí, cuando tenemos ciertos episodios de autoflagelación emocional y/o  debilidad espiritual,  Dios nos envía pruebas. Después de pasarlas con marcas o sin ellas, entenderás que algo tenías que aprender, por muy sencilla o muy profunda que haya sido la lección, la superaste, y cuando digo la superaste me refiero a que aunque te duela, lo entendiste, lo internalizaste y hoy por hoy lo utilizas de forma positiva en tu vida. Ahora cargarás para bien con las huellas. Huellas que te harán recordar eso que en algún momento olvidaste y que Dios te hizo recordar.  Huellas que te han hecho más fuerte y más creyente de que Dios existe y que no solo existe sino que se manifiesta de manera anónima en nuestras vidas.

Las huellas de mis pruebas vencidas las cargaré siempre conmigo, con la certeza de haber aprendido de ellas lo que Dios quiso que aprendiera. Las transformo día a día de manera positiva en mi vida y aunque es una difícil pelea constante, Dios siempre se manifiesta en mí, ya no tan anónimamente porque quedó descubierto.