
Dicen que la mayoría de las mujeres soñamos con vestirnos de novia y tener una boda algun día. Hay personas que condenan estos deseos y los tildan de superficiales, yo no creo que lo sean y claro, es mi opinión. Las mujeres casi siempre somos tan ‘femeninamente risueñas’ que la idea de poseer el amor de un buen hombre que nos ame incondicionalmente y quiera esperarnos en el altar con una sonrisa, vivir con nosotras todos los días y formar una familia, nos lleva a una utopía rosada interminable en nuestras cabezas.
No está mal a mi entender, no está mal saber lo que uno como mujer quiere y merece. Ahora, el problema es que a veces algunas mujeres quieren llevar esta fantasía que es válida a una realidad falsa. Muchas mujeres confunden la felicidad con alegría, la química con el amor y el sexo con la incondicionalidad de una pareja y ahí PUM! las tienes planificando cenas de compromiso, bodas y hasta los nombres de los hijos que tendrán. Voy a ser sincera con ustedes, yo no creo en la buena o mala suerte en el amor. Contrario a lo que otros digan, para mí el amor no sucede de la nada ni aparece sin ser llamado ni nada por el estilo y si así lo sientes es porque posiblemente no es amor real sino química o armonía quizás. Claro, para el amor necesitamos tener química,pero nosotros escogemos de quién os enamoramos, porque todos tenemos la capacidad biológica (se supone) de pasar por un proceso de analización antes de tomar una decisión, una cosa es que te guste y por que te guste tomas la decisión de conocerlo más a fondo y luego enamorarse y otra muy diferente es tener «química» por que se gustan de primera intención y ya pensar en dos meses que son el uno para el otro y pensar en boda. Estos son momentos del noviazgo que se dan cuando se está en la etapa del ‘enchule’ o sea, durante el primer año.
Lo cierto es que la idea del matrimonio siempre estará en nuestro ‘chip’ interno por más moderno que se piense uno que es. Hay que respetar dicha institución y no prostituirla ni denigrarla. Para eso debemos saber con quién casarnos. Este proceso de selección no es fácil y tampoco durará poco tiempo conlleva tiempo, experiencias, alegrías, tristezas y pruebas, muchas pruebas. Si, hay parejas que con muy poco tiempo de noviazgo se casan y duran treinta años de casados, mis padres son un buen ejemplo. Pero son EXCEPCIONES A LA REGLA. Además de que puede resultar más complicado. El proceso de conocerse es algo que jamás, jamás debe omitirse y me refiero a que al menos duren en éste proceso más de un año, al menos deben dejar pasar el tiempo del famoso ‘enchule’. Chicas, en este tiempo recuerden observar cada uno de sus movimientos, acciones, reacciones, gustos, planes, deseos, hobbies, todo lo que puedan porque su pareja siempre va a darles señales y esto solo ocurrirá con el pasar del tiempo. Cuándo vaya pasando la etapa de ‘enchule’ y ya no necesiten verse con el deslumbramiento y la fascinación que provoca esa etapa y sigan amándose de forma desinteresada y hayan hecho los cambios pertinentes de lo que a cada uno les inquietaba, entonces, estarán pasando a otra.
Si tu piensas que tu pareja tiene actitudes, manías, inquietudes que definitivamente NO te gustan, te hacen sentir menos o simplemente no van con lo que tu quieres o mereces, POR FAVOR! no pienses que al casarse todo será diferente, ni que porque como vivirán juntos y pasarán más tiempo juntos él cambiará esos detalles, NO! no va a pasar. Si eso te sucede amiga, resuelve esos problemas ahora, de lo contrario NO TE CASES. Por que a veces las mujeres por «tener una boda» olvidan lo realmente importante, lo que estará sucediendo en su vida personal y de pareja, lo que de ahora en adelante ella va a tener que cuidar y a respetar. No pierda su tiempo y dinero si no está segura, no digas después que no lo sabías, una mujer siempre sabe en su interior si lo que está haciendo está bien o no. No fuerce la situación, si un hombre está listo y seguro de formar un matrimonio contigo el te lo dejará saber, no lo obligues directa y mucho menos indirectamente.
El matrimonio es una institución y hay que respetarla, no se llega a ella por capricho ni por amarrar a alguien, el matrimonio es un compromiso con una personas para dar el cien por ciento de cada uno y estar dispuestos a sobrepasar lo que sea, si tu eres una persona débil emocionalmente hablando y no te gustan las obligaciones o te gusta hacer lo que quieras y cuándo quieras, NO TE CASES! Lastimarás severamente a tu pareja además de hacerlo perder el tiempo. El matrimonio no es para cuándo se está alegre, se tiene dinero y se sale mucho a ‘parisear’, el matrimonio está para poner frente si se pone algo mal entre ambos o en el hogar. Es tener el coraje, la madurez y la valentía para arreglarlo todo, no para salir corriendo en el primer problema o cuándo caigan en la primera rutina, que es inevitable, leánlo bien, INEVITABLE!
Muchas mujeres se empeñan en estar con parejas que tienen cosas que no les gustan y pretenden cambiarlos, NO, no van a hacerlo, mucho menos dentro de un matrimonio. Permitan que el resuelva sus problemas solo, que se los demuestre y entonces sabrás lo que es capaz de hacer por tí y podrá merecer tu amor. Pero no mientras estan juntos porque puede ser perjudicial para la relación o para tí. Por último quiero hablar de las mujeres con baja autoestima, con alto nivel de inseguridad y pobre salud emocional, que pretenden casarse con el hombre que «hace magia», sí, hacen magia con ellas, las embrujan y se ponen brutas, egoístas y rebeldes. Ellos les dan señales y señales y ellas prefieren hacerse de la vista larga porque creen que ellos son el amor de su vida porque les dice cosas bonitas (método más antiguo y de poco esfuerzo que el hombre utiliza para cazar a su presa) , cosas bonitas que solo se quedan en palabras y no las demuestran nunca. Ellas le permiten que le falte el respeto directa y/o indirectamente. Dejan atrás todo lo verdadero y real en su vida, oportunidades, sueños, dinero y amistades por seguirlos sin siquiera un norte en el camino, sin nada claro ni estable. Lastiman a su familia o la abandonan y no los involucran en su relación ni tampoco le exigen a ellos que lo haga, y permiten que él se aproveche de ella y su familia sin siquiera darse cuenta. Piensan que todo esta bien mientras el les dé un poco de atención para sentirse completas armando en su interior una historia que justifique el estar a su lado. Y se convencen ellas mismas de que él, no importa que lo que diga no concuerde con sus actos, es el amor de su vida. Toman malas deciciones a favor de él sin ver como le perjudicarian a ellas mismas. Y aún así, en su utopía de salud emocional deficiente pretenden tener una boda de ensueños con ese hombre para divorciarse en menos de dos años y decir que han tenido mala suerte en el amor y que no sabían que el fuera a cambiar así de pronto, de la nada. Comienzan a desacréditar el matrimonio, Mujeres, el problema son ustedes, por favor no pretendan denigrar el matrimonio. Antes de intentar ser la novia más fina y exclusiva con una fiesta espléndorosa recuerden que las bodas son una fiesta más, el matrimonio es una nueva vida que desde ese día comienza.
Las mujeres sí soñamos con una boda, un vestido blanco, un buen hombre que nos ame esperando por nosotras en el altar pero queremos que sea para siempre y lo más real y puro posible. Todas podremos desearlo sin saber lo que esto implica. Más allá de la fiesta, al amanecer después de la noche de bodas llega la vida. Y la realidad toca a nuestra puerta. Recuerden.