Está demás 

Querer está demás cuando los besos tienen horario. Cuando por las risas genuinas necesitan algo cambio, simplemente, el querer está demás. Las caricias más sinceras siempre conocen a qué piel le pertenecen, por eso no aceleran el paso ni les depende la existencia de acuerdos a plazos. Hay que aprender a querer con el alma; no solo con las manos se toca.

Están demás las letras que se regalan a toda prisa cayendo en poemas equivocados, que se fabrican en pleno calor del momento, y que se rompen cuando se abren los ojos. También están demás las palabras bonitas, por la prisa de tenerte y, no las ganas de quererte sin acuerdo previo ni sosiego. Si los abrazos necesitan trueque por urgencia y las miradas profundas una cita con impaciencia, entonces, puede que tus brazos y tu cuerpo también estén demás. Porque la magia del amor existe sin condiciones, no sabe de intercambios de extorsiones, mucho menos de egoísmo.

…Cariño, si la cama tiene calendario y el corazón solo es secundario, es que amar definitivamente está demás.

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